Darse la buena vida no es lo mismo que una vida buena, plenamente humana
Mc 10,17-30: Los hombres y mujeres nos hacemos muchas preguntas. En el Evangelio de hoy aparece la pregunta fundamental. Es la que le hizo un joven a Jesús: qué debo hacer para heredar la vida eterna. Pero así, ya no nos la hacemos los hombres de hoy. En cambio, ¿quién no querría para sí una vida en plenitud? ¿quién no desea conocerse plenamente vivo, con plenitud de sentido, diciéndose: ha merecido la pena y sigue mereciendo la pena vivir? Nosotros no podemos garantizarnos tanto. Y, sin embargo, en el Evangelio tenemos una respuesta por parte de Jesús. ¿Por qué no abrirnos a lo que pueda significar su palabra? Jesús nos dice: “Vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el Cielo, y luego ven y sígueme”. Esta respuesta nos echa hacia atrás. No vamos a vender todo lo que tenemos ni repartirlo entre los pobres. Pero, ¿qué estaba diciendo Jesús de esa forma tan plástica y provocativa? Nos está diciendo que él veía a la gente de su tiempo, y a nosotro...